lunes, 15 de febrero de 2016

SANTA MELANCOLÍA

.

Duele este espejo
y este rostro de cristal.


Duele el tiempo 
que nos ha olvidado.
Duele el muerto 
que ya no es amado.

Duele la tarde 
que nos ha soñado

Duele este día sin brazos
y sin besos.
Duele  todo este silencio 
extirpado.

Duele este grito 
en la garganta. 

Duele este sendero 
de septiembre llovido.

Duelen estos árboles 
y estas ventanas.

Duele el barrio 
 y duelen estos campanarios.

Duele este aliento
Duele esta esperanza. 
Duele este camino
y duele la esquina 
que se pierde 
al doblarse el ángulo 
del alma.











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