un grito de sangre.
Arranco el eco de las rocas
que pinchan el llanto de las canteras.
¿Quién dice que las piedras callan en Palestina?
yo oigo el estruendo puntual y brutal
en las calles de gaza.
yo zurzo la tela de mi silencio
con el verso y la palabra
que cura la rabia de mi alma.

Yo oigo el ciprés y el olivo,
hundiendo sus raíces
hasta el fondo del dolor.
Siento la tierra y la hierba,
que florece desparramada.
siento las voces,
que se niegan al silencio
y al escombro que cruje retozando
en la sombra.
El quejido de la noche es eterno
en los muros donde rebota el eco...
..
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