Soy un niño palestino
sin tierra,
sin aire y sin mar,
y aún así, tengo
espacios para jugar.
Soy un niño
que juega con las piedras.
para arrancarle un grito
a los muros y al cielo
una canción.
Pero el muro de mi cielo
es de hormigón y el polvo
de mis sandalias
de estallidos sin razón.
Soy un niño
que juega a vivir
y sin embargo
vive de morir
preso de fronteras
sin salidas,
ni entradas.
Soy un niño
que juega a ser periodista
para permanecer con vida
y así poder contar una historia
que no debí nunca
jamás contar...
Gracias!! La belleza del relato me conmovió profundamente
ResponderEliminarmuchas gracias por tu comentario saludos y abrazos Rozazul
ResponderEliminar